Piangüeras o concheras

Pinagüeras/os Sinónimos de valentía y esfuerzo y sacrificio.

“Sin manglar de donde sacamos las conchas, sin conchas  de qué mantenemos a nuestros hijos; sin concha, sin trabajo, ¿de qué  vamos a vivir?”. Este es el testimonio de la señora Magdalena Vivas, integrante de la Asociación de concheros de exportadora.

Piangüar, conchar significa extraer la concha de las cercanías del manglar. Es una actividad que realizan día a día hombres, mujeres y niños de comunidades afrodescendientes en Tumaco y en toda la Costa pacífica Nariñense, tradición que se ha mantenido de generación en generación, conservando viva esa delicia gastronómica de nuestro Pacifico Colombiano.

Conchar es sinónimo se valentía, esfuerzo y sacrificio, no tiene hora fija, “se sale trabajar  en potro o canoa cuanto la marea está bajando, esperando llegar y encontrar el suelo de los manglares libres de agua, aproximadamente de 6 a 7 horas en que la marea vuelve a subir, cada una sale con sus botas pantenar, su canasto y su brasero encendido para ahuyentar la plaga que se encuentra en el manglar, el cuerpo uno lo lleva totalmente cubierto y en la cabeza se pone su trapo o gorra, porque también le pican a uno por el pelo, anteriormente uno conchaba sin guantes, pero era arriesgaba a que le picara su pez sapo, o su alacrán, ahora uno se pone sus guantes pero ni por eso uno se salva”, nos cuenta Doña Magdalena.

Son muchas las familias de Tumaco y la Costa Pacífica Nariñense que viven de la extracción de la concha, pero en realidad actualmente no hay un comercio establecido y rentable en nuestra región, la venta y compra de la concha es promovida en nuestro vecino país el Ecuador a través de intermediarios, que compran el molusco a las concheras o por medio de las asociaciones y lo llevan luego al Ecuador.

Para Doña Magdalena y su asociación de concheras es muy importante respetar la vida y el desarrollo de las piangüas, ya que es su fuente de trabajo y por ello que sólo reciben las conchas que superen los 4 centímetros de largo y las más pequeñas son devueltas al manglar para no quitarles la posibilidad de reproducirse. Lastimosamente no hay ningún tiempo de veda establecido.

Con la piangua se realizan variedades de comidas, todas típicas de la región pacifica, se hace sudado o encocao de piangua, tamales, arroz de mariscos y el seviche, preferido de turistas o en coctel, ¡Riquisimo¡.

En la Casa de la Memoria se realizó un sencillo pero significativo reconocimiento a las concheras el pasado 28 de enero. Escuchamos a las concheras, las vimos en su trabajo a través de un documental Oscar Jiménez y disfrutamos del sabor del mar. Pensamos que reconocer su trabajo es una deuda histórica que tiene la sociedad, ya que casi no se conoce y mucho menos se valora este difícil y duro arte del piangüar. Eso sí que es un trabajo duro que muchos no estaríamos en capacidad de hacer.

 

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